miércoles, 9 de mayo de 2018

¡ Apuntadlo todo !

Crónica del Global Big Day 2018 - Maratón Ornitológico de SEO/BirdLife

@RBSBT_birdrace


#rbsbt 2018


Este año íbamos a hacer el Global Big Day, aunque los resultados sirviesen también para la tradicional maratón SEO. Los objetivos eran sensiblemente diferentes sin embargo. Serán objeto de otro post en este blog, pero condicionaban metodología, estrategia y por supuesto los objetivos a conseguir. Había que apuntarlo todo. Y no solo las especies nuevas. Armados de la mejor óptica, de baterias cargadas, road-book y boli, nos reunimos como siempre la tarde antes y después de las fotos oficiales, nos acercamos a la zona donde comenzaríamos las 24 horas non stop de pajareo.

Gorka Gorospe de scouting. 4.5.2018 © Ricard Gutiérrez
 
La prospección vespertina (impresionante puesta de sol) y el concierto de especies de poco después auguraban un buen comienzo para el día 5.5.2018. Especies cantando, algunas nocturnas como el chotacabras pardo ya activas… en definitiva, un buen presagio con el que nos fuimos a cenar esperando que se acercasen las 00h del día D. Este año 2018, aprovechando el cierto ‘relax’ del Global Big Day, habíamos cambiado de planes, tanto nocturnos como diurnos. Pretendíamos visitar algunas zonas no prospectadas desde 2017, también a la vista de las nevadas tardías de finales de abril, que días antes acumulaban algún metro de nieve donde queríamos ir de madrugada. También había ciertos nervios para ver como compaginábamos el interés en ver el máximo número de especies con nuestro compromiso prioritario de participar activamente en el Global Big Day. Por suerte abundaron cargadores de móviles y la app de eBird funcionó adecuadamente, al igual que el sistema de anotar que usamos habitualmente para las maratones y eventos similares.


Posta de sol 4.5.2018 © Ricard Gutiérrez


Ultrabocatas 

La verdad es que no creo recordar haber visto un bocadillo más grande en la vida. Al menos a un precio razonable. La cena, la ‘ensaladita’ , también lo era e incluía medio pollo aderezado con ingentes cantidades de verdura. Asustados estábamos de la torrada que habíamos pedido con la salchicha XXL y que recordaba cierta foto que circulaba por whatsapp. Habiendo dado cuenta de todo ello, o casi, volvimos ‘al campo, como siempre justo de tiempo. Pero bien alimentados. Volvimos al mismo escenario anterior del anochecer esperando registrar las mismas especies. Pero del concierto de aves previo, solo quedaban dos mochuelos. Y aún gracias. Un viento frio de marinada, más intenso de lo que esperábamos, había enmudecido a las aves. Estupor, consultas a webs de meteorología por el móvil. Parece que encalmaría más tarde. Esperábamos sumar al menos cuatro de los objetivos nocturnos. Y añadimos el mochuelo y gracias. Bueno, el típico ruiseñor que inaugura la mayoría de estos eventos. Empezaban los cambios de planes a la búsqueda de las especies perdidas. ¡Pero si son poco más de las doce! Nos preguntábamos alguno. Un mal presagio rondaba por el ambiente, temiéndonos otro año frío como el anterior. Al coche y cambio de dirección.

Dónde está el búho?
Luscinia sí, ¿pero qué más?


Cambio de comarca 

Después de unos kilómetros amenizados con la música de Gorka, llegamos al sitio donde otros años habíamos oído el búho chico. Allí estaba. Un pollo reclamando en unos árboles al lado de la calle. No hizo falta ni bajar del coche. Ya que estábamos allí, miraríamos otra zona donde años atrás habíamos detectado el chorlitejo chico. No estaba. Pero sí un autillo y una providencial lechuza. Que suerte! Nos acababa de ahorrar una hora de recorrido que se convertiría en descanso (o intento) al llegar al Pirineo, porque allí nos dirigíamos.


Al Norte 

A una hora algo más ‘temprano’ de lo habitual, paramos en nuestro sitio del cárabo y, además de él, anotamos totovía cantando. El viento ha encalmado y las condiciones son mucho mejores. El único temor es ahora la nieve (o algún mamífero cruzándose por la carretera, a la postre un zorro y varios corzos). Esperábamos nieve acumulada. Y mucha. Una webcam que usamos de referencia nos vaticinaba lo peor. Por eso, siguiendo nuestra tradición, ya habíamos decidido el viernes cambiar de estrategia. Al final de tanto cambio un dia nos despistaremos nosotros también.

Todo iba bien hasta que, a medio camino, encontramos máquinas de gestión forestales y medio bosque talado, con ramas por el camino y muchos tocones. Ostras. Nos tememos lo peor. Pero esto lo veríamos ya de día porque era hora de parar a descansar. Algo de frío, no tanto como en años anteriores. Pero horror. Allí no canta nadie. Cierto que algunas especies van retrasadas. Pero también cierto que parte de su hábitat ya no está y se ha transformado en muebles, leña, pellets o cualquier otro derivado. No sabemos cómo habrá afectado a las aves diurnas. En un par de horas lo empezaremos a saber.



Montaña

El Parc Natural de l’Alt Pirineu es una maravilla. Hay además de una inmensa variedad de aves, una no menos abundante colección de mamíferos que incluyen el oso pardo y de los cuales vimos liebres y corzos este año. No eran, sin embargo, nuestro objetivo. Algunos bosques incluyen poblaciones de lechuza de Tengmalm (o mochuelo boreal como se le llama ahora) y urogallo entre otras especies. La primera no cantó. El segundo tampoco y sus zonas de distribución actuales estaban bien cubiertas de nieve montaña arriba. No íbamos a ir a verlo. Un paseo matutino, mientras se desperezaban las aves –y nosotros- sí que produjo rápidamente el mirlo capiblanco, pico picapinos, algún agateador norteño (buena especie!), reyezuelos o la diversidad habitual de paseriformes. Y una chocha perdiz que nos sobrevoló con su característico reclamo. Pero no salían ni verderones serranos ni piquituertos. Volvíamos preocupados al coche después de una buena caminata y... ¿dónde estaban los verderones? Al lado del coche. ¿Y los piquituertos? También. ¡Con la paliza que nos hemos metido! Pronto sonaría de lejos un picamaderos negro. Su nido de 2017 no estaba: había sido talado por las máquinas que veíamos en el bosque. Pusimos en conocimiento de la Generalitat de Catalunya este hecho por si era constitutivo de alguna sanción.

Loxia curvirostra. 5.5.2018 © Ricard Gutiérrez

Carduelis citrinella 5.5.2018 © Ricard Gutiérrez


Montaña abajo, una zona maravillosa de claros y prados. Curruca capirotada cantando a todo pulmón y un sonido impropio del hábitat. ¡Buscarla pintoja! dice Sergi. Vamos todos y allí anda, al lado de un riachuelo. Algo más tarde detectaríamos otra diferente, también cantando, en un hábitat similar. Camachuelo, picogordo, escribano cerillo. Jauja para el ornitólogo litoral! Todo especies montanas interesantísimas, entre ellas el primer alcaudón dorsirrojo de la temporada. A causa del deshielo los ríos de montaña andaban crecidos. Sin embargo, el mirlo acuático no falla y aparece en dos lugares diferentes, mostrándose bien, la segunda vez junto a la lavandera cascadeña. Al atravesar algún pueblo sumamos alguna especie antropófila como el gorrión común o la paloma ‘doméstica’. La tórtola turca no aparecería hasta el prepirineo. Pese a haber ido más lejos, pese a la tala y a la nieve que al parecer lo había retardado todo, la parte alpina del recorrido no se nos había dado del todo mal.

Sylvia atricapilla 5.5.2018 © Ricard Gutiérrez
Otra pintoja!
Vosotros qué miráis? Capreolus capreolus 5.5.2018 © Ricard Gutiérrez
Cinclus cinclus, Pallars Sobirà, Lleida, 5.5.2018 © Ricard Gutiérrez
 

La solana 

Parece que hagamos propaganda, pero es verdad. Los 70x de los telescopios Swarovski son vitales para esta parte del recorrido. Desde menor altura observamos alondra y bisbita alpino en las cumbres cercanas. Un macho de Halcón peregrino esperando su presa o un recién llegado roquero rojo ya en su territorio de altitud. Gorka discernía entre un grupo de chovas que había de ambas especies. Y un quebrantahuesos lejano portaba marcas alares que olvidamos anotar (!). No salió el torcecuellos, sin embargo. Deberíamos de buscarlo en ambientes más cálidos durante la tarde. Tampoco al parecer había llegado el escribano hortelano a su habitual sitio de cría. Por suerte sí cantó la curruca mirlona y apareció alguna rapaz en los sitios habituales. No falló el alimoche. Podíamos empezar a bajar hacia la plana de Lleida. Mientras tanto, un golpe de suerte. En unas peñas en el norte de su área de distribución, un subadulto de águila perdicera. El único del día y cita que ha sido valorada con interés por los equipos de seguimiento de la especie en la Generalitat.

Neophron percnopterus 5.5.2018 © Ricard Gutiérrez

Aquila chrysaetos. Plana de Lleida. 5.5.2018 © Ricard Gutiérrez


Cambio de temperatura 

Este año parece que había menos amapolas. Muchos años las fotografiamos para ilustrar esta crónica y este no. Sin embargo rapaces no faltaban y hemos de frenar bruscamente porque un par de águilas reales nos sobrevuelan. Ricard saca la cámara por la ventana y puede obtener una espectacular foto del todo imprevista. A los frecuentes buitres se añade algún busardo ratonero y, en su sitio, el aguilucho cenizo. Limícolas pocos. Solo un grupo migratorio de Tringa nebularia y luego unas avefrías presumiblemente nidificantes. Esta escasez se notaría en el balance final de la jornada. Y es que se echan a faltar los tiempos pasados mejores de l’estany d’Ivars d’Urgell y del (este año seco) Clot de la Unilla. Con todo, el periplo por los humedales de Lleida cumple con lo previsto y especies del todo interesantes como el carricerín real, bigotudo o la raza whiterby del escribano palustre aparecen sin excesivos problemas.


Menuda foto de águila real hay ahí arriba! :-D

Las estrellas de la plana de Lleida, sin embargo, son las aves esteparias. Y las prisas que hay por continuar el itinerario hacia el delta de l’Ebre. A diferencia de la noche anterior, esta vez sí colaboran y registramos la mayoría de aláudidos, el sisón, la ganga y otro aguilucho cenizo hembra que miramos bien por si las moscas. De cinco territorios de collalba negra, la encontramos en el último, ya casi a la desesperada. Pero el búho real continua impasible en su risco, como buscando la sombra. Los barbechos, els guarets, se revelan como hábitats imprescindibles gracias a los cuales se mantienen y sobreviven alcaudones reales, sisones, gangas o calandrias. Que importante es su mantenimiento. Y su respeto también. Sin casi tiempo de ver nada más que de hacer alguna foto rápida desde el coche bajamos al delta de l’Ebre.

Torcecuellos (sensu stricto) dónde estás?
Oenanthe hispanica 5.5.2018 © Ricard Gutiérrez
Pterocles alchata 5.5.2018 © Ricard Gutiérrez


Ningún vencejo 

La tarde está apacible en el delta. Demasiado. No se mueve una brizna de aire. El mar como un plato. Y los mosquitos devorando todo lo del plato. Extrañamente ni un vencejo en el cielo. Ni común ni pálido ni vencejo. Con todo hay que sudar la gota gorda para encontrar el único vuelvepiedras del día, aunque algunos correlimos han sido fáciles. Los campos, recién sembrados, parecen un adelanto de la verbena de Sant Joan con petardos de carburo para espantar las aves y que no se posen, hundiendo las semillas de arroz más allá de su horizonte de germinación. Consecuencia: un poco de alteración y pocas aves en los arrozales. Donde ayer había limícolas, hoy un tractor. Donde había nueve especies de correlimos y chorlitejos, hoy un petardeo.

Las buscarlas unicolor están ajenas a todo esto y continúan con su matraqueo, recordándonos la cita de su ‘prima cantaora’ pintoja (no confundir con cierta tonadillera) por la mañana. Pero tampoco es que haya mucho pato aparte de los ánades reales y los patos colorados. Parada obligatoria en el mar tras ver una solitaria avoceta comiendo como diciendo que ‘no’ con el cuello. Sigue plano. Pero aparece un págalo pomarino y dos parásitos atacando charranes y gaviotas. Bien. Un fumarel común también anda por ahí fuera y una terrera marismeña completa la lista de aláudidos. La búsqueda de nuevos limícolas falla. Sigue la verbena anticipada. La torre salvadora habitual está vacía. No hay ningún equipo. No hay nadie. Qué raro. Pero… ¿nadie? No. Hordas de mosquitos nos esperan, ávidos de una cena en horario europeo. Sacando el máximo partido de los 70x y la luminosidad de los Swarovski conseguimos observar, a gran distancia, algunos limícolas y, más cerca, cinco patos cuchara. Pero para nada la zona presentaba la diversidad de especies de otros años. Ya nos lo habían avisado. Y la canastera que no sale. In extremis volvemos a un lugar donde las observa Ricard en su big year local de la zona. Y por suerte, ya casi a oscuras del todo, una reclama cerca. Y un andarríos bastardo. Más tarde se unirían aún un par de especies más en la cercanía. Y un par más en el otro extremo de una laguna litoral deltaica.

Epílogo

Noche cerrada. Podríamos haber obtenido una especie más a decenas de kilómetros, pero pensando que el objetivo del Global Big Day se ha conseguido, nos retiramos. Un autillo repetidor va a ser la última especie del día. No solo habíamos intentado competir como en la maratón sino que habíamos hecho decenas de listas de eBird y anotado todas las especies en esa plataforma. Ciencia ciudadana combinada con observación. Difusión de valores naturales con divertimento. Buena combinación. Habrá que repetir.


Bubo bubo 4.5.2018 © Ricard Gutiérrez

lunes, 7 de mayo de 2018

Y acabamos el #GlobalBigDay 2018

#rbsbt2018 Izquierda a derecha: Ricard Gutiérrez, Carolina García, Gorka Gorospe, Sergi Sales

Se acabó. El dia 5.5.2018, después de 766 kilómetros recorridos por todos los ambientes significativos de Catalunya, dimos por finalizada nuestra contribución al evento mundial que es el #GlobalBigDay. Y con éxito, porque tuvimos la paciencia de ir haciendo listas por lugares donde pasábamos que hemos empezado a introducir, y decorar con alguna foto que hicimos, en el portal eBird. Hasta el punto que, a fecha de hoy, somos el #top1 ebirder europeo! Una posición que no esperábamos pero que ciertamente recoge el esfuerzo efectuado 'in situ' de no solo contar las especies nuevas que ves, sino contribuir al conocimiento global con listas completas o casi de lo que vas viendo durante el dia.



El trabajo árduo de coordinación, intendencia, conducción y anotación del equipo de momento se ha visto recompensado por grandes observaciones, aunque sin deleitarse como se haria en  un dia normal, por la constatación de que lo que nosotros afirmamos hemos visto pasa cualquier eventual control de calidad y porque todo, absolutamente todo, el recorrido se hace por caminos públicos y es perfectamente replicable.

El objetivo del #GlobalBigDay no dejaba lugar ni demasiado margen a obtener un record en la maratón SEO que se hacía el mismo dia, pero ha servido de test de variaciones, cambios y métodos que posiblemente tengan aplicación futura.


Este año #rbsbt hemos sido (foto de cabecera, de izquierda a derecha): Ricard Gutiérrez, Carolina García, Gorka Gorospe y Sergi Sales.

Muchas gracias a Esteller, representante estatal de Swarovski Optik por su apoyo incondicional y también gracias a todas las personas que nos apoyaron via redes sociales así como a Diego García Ferré, Job Roig, David  Bigas, Manolo Sánchez, Josep Tantull, Roser Solé, Màrius Domingo, Josep Arbonés y TotBo por su colaboración.

Próximamente la crónica del día en este mismo blog.



jueves, 3 de mayo de 2018

Global Big Day 2018


Ya estamos preparados. Este año el tradicional maratón ornitológico de primavera incluye como elemento principal contribuir al conocimiento global de las aves mediante el Global Big Day.  

Esto no quiere decir que no haya maratón, sino que no importa tanto la marca final definitiva, sino el divulgar la diversidad que nos acompañe. Con todo, intentaremos ver el máximo posible de especies sin descuidarnos en exceso.

El equipo completo ha tenido una baja de última hora y Oriol Muntané no nos podrá acompañar este año. Sergi Sales, Gorka Gorospe, Carolina García-Martí y Ricard Gutiérrez estaremos el dia 5 dándolo todo por divulgar la biodiversidad ornitológica que nos rodea.

Gracias una vez más a Esteller, representante estatal de Swarovski Optik, contaremos con la indudable ventaja de las mejores y más potentes ópticas del mercado que sin ir más lejos permitieron el otro dia detectar y fotografiar un raro flamenco enano a 1470 metros de distancia.

Seguidnos por nuestra cuenta de twitter o con el hashtag #rbsbt en twitter y comprobad los resultados globales del Big Day a través de su marcador oficial.

Los datos obtenidos también serán entregados a SEO/BirdLife en el marco del XVIII maratón estatal.

A ver como se nos da este año!





domingo, 17 de diciembre de 2017

Rarebirds Swarovski Optik Birdracing Team participarà en el Global Big Day 2018

RBSBT 2017, d'esquerra a dreta: Oriol Muntané, Sergi Sales, Gorka Gorospe i Ricard Gutiérrez, Eivissa,Balears, Desembre 2017

Per tal de contribuir al coneixement global de les espècies del món, l'any 2018 participarem a un event d'abast mundial organitzat per eBird: el Global Big Day.

El 2017 el Global Big Day va ser un èxit i es van comptabilitzar un total de 6636 espècies a nivell global, amb un total de 54569 llistats públics introduits i 20452 participants. Volem contribuir a aquest increment del coneixement i sensibilització planetàries i el 2018 participarem en aquesta celebració.

Seguirem informant! Mentrestant, feliç any nou 2018!




miércoles, 12 de julio de 2017

Segunda mejor marca histórica

XVII Maratón Ornitológico estatal de SEO/BirdLife



La contracrónica





Un maratón ornitológico combina pericia, planificación y un poco de suerte también. Hay que planificar tu objetivo: batir un récord, tu marca o conseguir una buena marca en el concurso. Hay muchos factores que pueden encumbrarte o dar al traste con el intento de una buena marca. Que se estropee el vehículo, que alguien se ponga malo, que realmente no haya aves por el mal tiempo o la mala época… Son cosas que pasan y que, en ocasiones, no puedes prever. Por el contrario, un buen dia, aquel paso retenido, esa lluvia nocturna que hace aterrizar migranes o esa borrasca del este que nos traiga especies orientales son ingredientes con los que sueñas cada año.





Sin embargo,  como en la maratón de primavera cada uno va por su lado y difícilmente coincides con alguien (en 2017 con un equipo), es inevitable autoevaluarse y compararse con uno mismo a ver cómo ha ido. Si no superas tu marca del año anterior, y otros equipos obtienen resultados muy notables, te preguntas qué ha pasado. Si ganas, también. Desde luego por equipos ópticos no será, dado que, como explicamos en la crónica justamente esos equipos Swarovski fueron responsable de obtener especies a gran distancia por la mañana y disfrutar de más tiempo de observación en el atardecer. 

Nosotros no entramos en zonas de acceso restringido. No circulamos con vehículo por caminos de acceso restringido. No visitamos nidos a corta distancia. Nuestro recorrido es replicable por cualquier equipo o persona, que entendemos que en relación a lo que es el concurso 'maratón' (o un gran reto) es de lo que se trata. En relación a la obtención de un récord absoluto eso puede suponer un hándicap, como lo ha sido en 2017. Para el concurso en el que se debe de competir en igualdad de condiciones, pues creemos que es lo que hay que hacer, quedes como quedes. Esa es parte del estilo impecable propio de la marca que representamos.Y hay algunas cosas que no han ido del todo bien por algunas causas:


1) Estrategia y  suerte


Este año hemos cambiado sensiblemente un tramo del itinerario. Ha producido mejoras sin duda, pero tal vez no suficientes como para compensar otros factores que explicamos a continuación.  Cabe pensar si, de no haber aplicado estas modificaciones, el resultado podría haber variado aún más. Una inversión esta que tal vez dará sus frutos más adelante, como en toda modificación y evolución. Pero no nos gusta hacer siempre lo mismo. Innovar es arriesgar, pero también conocer nuevas zonas, testar y encontrar nuevas especies y sitios.

Igual que en algunos deportes, hay estadísticas que ayudan a saber como lo estás haciendo


El resultado de 2017 estuvo dentro de lo previsto. Sí, tenemos un método matemático basado en pruebas estadísticas tipo Chi-square en el cual comparamos lo que vemos realmente con lo que pensábamos íbamos a ver y así sacamos unos ratios de ‘cumplimiento de objetivos’ para cada tipo de especie en función de su rareza. Si en los deportes hay estadísticas de rebotes, triples o faltas personales, aquí también lo hemos desarrollado. Y el resultado previsto de un máximo potencial asintótico de 249 era de 209 utilizando la fórmula de 2016, incluso 203 usando la media de los últimos 9 años. Por tanto los datos obtenidos están dentro de lo previsto.  De hecho, por tipologías, no fallamos ni una de las especies ‘seguras’ y el número de especies probables vistas aumentó, igual que el de las posibles.¿Que falló respecto de 2016? La suerte. En 2016 sacamos dos especies no previstas en ningún escenario y este año 2017 no ha salido ninguna especie de las no previstas, pese a que en días anteriores sí vimos alguna. No ha habido este año porrón pardo, ni faisán, ni cigüeña negra (había una en nuestro recorrido!), buitre negro (lo buscamos), Porzana (el día anterior teníamos una…), limícolas raros o el lúgano que no quiso aparecer habiendo detectado una pareja territorial el día antes… Con solo tres de estas especies ya hubiésemos igualado la marca. Pero no. 


Loxia curvirostra 'on ice'

 
2) Frio


Hemos padecido el año más frío del maratón en las 17 ediciones efectuadas. Algunas especies han retrasado su llegada al Pirineo o han llegado pocas de ellas (como el vencejo real). Así, no había bisbitas arbóreos en sus territorios, ni tampoco roqueros rojos. Luego, algunas especies detectadas el día antes a media mañana, ergo con temperaturas más altas, no quisieron aparecer a primera hora del día del maratón a -4ºC. Además del lúgano, añadiríamos el picamaderos negro y el urogallo. Unas condiciones con menos nieve ciertamente hubiesen favorecido la actividad de las aves en la montaña. 





3) Hábitats variables


Eutrofia, sequía, cambios de nivel del agua, carpa, siluros. Son factores de una ecuación aplicable a ciertos humedales interiores cuya variabilidad implica que unos años haya especies muy sensibles a la calidad del agua como el zampullín cuellinegro o el porrón pardo, y otros no. O que una zona sea riquísima en limícolas migrantes y otras veces no. Aquí  disponer de zonas bien gestionadas es importante. Y en nuestro recorrido algunas de ellas el tiempo demuestra que no lo están. Este hecho combinado con el estado excelente de nuestro ‘ex’, el delta del Llobregat, ciertamente explica también los resultados globales dado que no compites tu solo sino que hay muchos más equipos, estrategias y lugares involucrados.




What’s next?


Nuestro resultado, las estadísticas lo demuestran, es excelente y al alcance de solo unos pocos. Aunque no hemos superado esta vez nuestro récord. Y tampoco el triunfo absoluto que ha logrado un récord europeo estratosférico, demostrando la diversidad ornitológica del NE Ibérico.

El tema está analizado e incluso ya hemos planteado algunas mejoras ‘en los reglajes’, como si de F1 hablásemos. De hecho ya hemos empezado a analizar los números en base al coste que supone cada especie por ejemplo. 





Ciertamente no todo ha sido negativo porque en 2017 hemos visto especies que no salieron el año del récord 2016. Quince especies nuevas que no están nada mal, pero que se compensan con las 18 que vimos en 2016 y que este año no, que explican los ‘tres bajo par’ de nuestro resultado.

Estamos en un nivel donde es muy difícil superar las marcas. Además, es innegable que ha mejorado mucho el nivel de muchos de los equipos rivales y su experiencia a la hora de hacer maratones ornitológicos. Es evidente que la única receta es autoexigirnos más y conseguir un nivel óptimo de excelencia. Y eso, sin duda, lo podemos hacer.

El maratón ornitológico permite salir al campo a plasmar en un solo día la diversidad extrema que supone la combinación de invernantes tardíos, migrantes en el apogeo del paso y nidificantes estivales. 

Ajustarlo todo para superar las 210 especies es algo que solo se logra en nuestras latitudes. Estamos ahí. Este año no ha habido record. Ha habido una gran marca, sembrando cambios que hemos hecho, preparando escenarios futuros de la mano de la mejor sin duda de las ópticas como es Swarovski Optik.

Probablemente no haya que esperar al año que viene para volvernos a ver en acción. Hasta entonces, disfrutemos del campo y de sus aves.  El tiempo también pasa volando. 


Turdus torquatus


miércoles, 7 de junio de 2017

Pòdium en el XVII Maratón Ornitológico con 209 especies



Ya se puede hacer público. La organización finalmente ha hecho hoy 7.6.2017 público los resultados y podemos anunciar que nuestro equipo Rarebirdspain Swarovski Optik observó 209 especies de aves en el transcurso del XVII Maratón Ornitològico de SEO/BirdLife.

Nuestro equipo, formado este año por Gorka Gorospe (Pamplona), Ricard Gutiérrez (L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona), Oriol Muntané (L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona) y Sergi Sales (Sant Feliu de Llobregat, Barcelona) obtuvo su segunda mejor marca después del récord personal de 212 de 2016 que le valió el título en el año en que se consiguió el doblete con el Gran Reto de Valencia y se obtuvo una meritoria segunda posición en el internacional Mallorca Birding Race.

El recorrido del equipo se efectuó por las provincias de Lleida y Tarragona, visitando tanto ambientes mediterráneos de interior como el prepirineo y Pirineo. Se finalizó el recorrido en el Delta de l'Ebre como en otros años. En este enlace está la crónica del maratón 2017.

Una vez más el equipo quiere agradecer a Esteller SL, representante estatal de Swarovski Optik su apoyo en esta y otras competiciones. Sin la privilegiada óptica Swarovski los resultados no serian los mismos.

En la categoría tradicional, el maratón 2017 lo ha ganado el equipo ZEISS-Reservoir Birds con una estratosférica marca de 230 especies observadas, récord europeo absoluto, pulverizando la anterior marca de 217 especies del TBT, combinando un recorrido por el Pirineo oriental, estepas de Lleida y Delta del Llobregat, en un año espectacular en esta última zona.

Nuestro equipo ha sido segundo con las mencionadas 209 especies en un año especialmente frío (véase los posts anteriores y posterior) y el tercer clasificado ha sido Los Pardillos del Pardo, con 176 especies, en un recorrido por Andalucía y Extremadura.

En la categoría modalidad cero C02 ha ganado el Tramuntana Birding Team con las no menos estratosféricas 176 especies en 57 km a pie seguidos de Amb la Xurra Guanyem con 142 (59 km a pie) y un empate en el tercer lugar (Los Chivichonchos y Apadules, ambos con 106 especies).


El equipo felicita a todos los ganadores en las diferentes categorias y subraya la calidad y alcance de las marcas obtenidas en esta celebración. Sin duda estamos en un territorio privilegiado para la observación de las aves y pruebas como esta cada año lo ponen de manifiesto.




martes, 9 de mayo de 2017

Winterfell

Crónica del XVII Maratón Ornitológico estatal de SEO/BirdLife
Rarebirdspain - Swarovski Optik Birdracing Team

@RBSBT_birdrace









Parece una cita de aquellas futbolísticas, del equipo que lo ha ganado todo (del Barça,vaya…) pero también se puede aplicar a estas cosas. Cuando haces un año una marca estratosférica como fueron las 212 especies de 2016 y también haces el doblete ese año con el Gran Reto en Valencia, es difícil mejorar el resultado. Sin embargo con ese ánimo afrontábamos en abril de 2017 la 17 edición del maratón ornitológico nacional, organizado por SEO/BirdLife.


Con el patrocinio de Swarovski Optik, via su distribuidor nacional Esteller, el equipo habitual de 2016 con la baja de Carolina García, decidimos planificar el maratón para el dia 29.4.2017, en pleno puente del uno de mayo. La semana no había ido meteorológicamente bien. Las nevadas habían sido importantes en el Pirineo, hasta el punto que el equipo hubo de hacer scouting (prospecciones previas) durante la semana. Habíamos de evaluar si se podría acceder a las zonas más altas del Pirineo en las condiciones de nevada tardía que habíamos padecido. 



Producto de esas prospecciones, vitales, pudimos comprobar la cantidad de nieve (20 cm nuevos), hielo y frío siberiano que íbamos a padecer y que descartaba inmediatamente planes B y C sin haber de acudir por suerte al plan de emergencia. Todos ellos previstos e interesantes, pero igual de difíciles que el titular. Iba a hacer frío. Y lo hizo. 


El maratón en la que hemos pasado más frio de los últimos 17 años nos llevaba a -4ºC en el Pirineo y temperaturas por debajo de lo normal en el resto en un itinerario. Añádase al cóctel las importantes modificaciones en el itinerario condicionadas por la sequía en una de las zonas que en 2016 fueron vitales y explicaron nuestro triunfo. Con todo, cena en nuestro cuartel general en el Mig del Món, fotos oficiales durante la tarde del 28.4 y una siesta antes de salir. Empezaba el maratón 2017.

De izquierda a derecha, Gorka Gorospe, Sergi Sales, Ricard Gutiérrez, Oriol Muntané



Estrategia

Si antes hablábamos de futbol, cada vez esto de las maratones parece más una carrera de fórmula 1 (descontando la velocidad y el coche): hay que tener clara la estrategia y ver por dónde se puede recortar ‘aquella décima de segundo ‘ (ergo aquella especie o par de especies) que te separan de los equipos inmediatamente competidores. A esa fórmula teórica debemos de añadir, como variables, las condiciones meteorológicas, que ya decíamos que eran malas a priori. También la pericia tanto de los observadores, como las prestaciones de los equipos óptico y organizativo. Sabiendo, como sabíamos, que al menos un equipo estaba en condiciones de presentar competencia seria para la revalidación del título, habíamos de estudiar todas las variables anteriormente mencionadas e intentar asegurar el máximo número de especies. De hecho, al azar solo dejamos dos especies en 2016 y ninguna de las vistas en 2017 fue por suerte imprevista. Media hora antes de empezar cerrábamos el itinerario definitivo en función del pronóstico del tiempo, últimas novedades y racionalización del itinerario. Empezábamos una vez más por Lleida. 




Intentos nocturnos



La primera intentona de cárabo (y totovía) se saldó con mucho frío y poca cosa. La siguiente parada, para autillo y otras especies (que no salieron a diferencia de 2016), causó la anécdota de la noche. Con un frio considerable, no había actividad nocturna ni de chotacabras ni de nada. El equipo sugirió que Ricard imitase el autillo, dado que sus imitaciones funcionan habitualmente para esta especie (que no para otras, jaja). Efectivamente, silbaba e, inmediatamente contestaba el autillo. ¡Otra vez! Decía Sergi ‘Piiiu…. Piiiu…’ Y otra vez respondía. Y otra. Y una cuarta. Demasiado rápido, siempre la misma cadencia. Caras de sorpresa. Mismo pitch. Ostras que raro... En eso que Ricard dice ‘Ecooo’ y se oye en la noche de Lleida… ‘Ecoooo’ …. Fail y risas: estábamos oyendo nuestro propio eco rebotado en una edificación cercana. Que desastre. Nos vamos porque eco aparte allí no cantaba nadie del frio que hacía. La siguiente localidad, un poco más tarde, sí nos daría alegrías, con sisón, chotacabras pardo y un Nycticorax!. También búho chico. Poco activos todos. De hecho un chotacabras se paraba en la pista por dónde íbamos y hasta le pudimos hacer alguna foto sin flash e incluso un tweet en nuestra nueva cuenta @rbsbt_birdrace 



Después de una búsqueda intensa saldría la lechuza. Vistas las opciones, dejábamos alguna especie nocturna en el tintero, a expensas de encontrarla de día, para centrarnos en el tránsito hacia nuestra destino matutino. 



 
El tren de las 05:50


No es británica pero pasó puntual como siempre la Scolopax a la hora habitual. Sin embargo, tras una conducción nocturna amenizada con garduña, tejón, zorro, corzos y gamos, estábamos a -4ºC y con nieve y la fauna ornítica estaba para poco canto. Casi solo cantaba uno de cada. Menos mal que no era un censo sino el maratón donde 'uno solo' ya sirve. Hacía un frío impresionante y nos temíamos que la actividad aviar iba a ser escasa. Como de hecho así fue. Pero al menos aparecieron algunos ejemplares de cada uno de los esperados (un solo torquatus no obstante). La sorpresa la produciría un Certhia familiaris que trabajamos mucho. Pero fallaron un par de especies que el día anterior habíamos visto y oído. No nos podíamos dormir. Los túrdidos eran tal vez los más activos, pero las aves pequeñas escaseaban  a esas temperaturas. Hubo que emplearse a fondo  y buscar activamente aves como el Emberiza cia, que se resistieron un rato. Solo oímos un torcecuello, por ejemplo. Aún y así otros, como el picogordo o quebrantahuesos, no defraudaron.


El frio hace probablemente que no estén ‘en su sitio’ los roqueros rojos y que la nieve de las cumbres refleje en las partes inferiores de rapaces y aves pequeñas en vuelo que parecen iluminadas desde debajo. Los 70x de los Swarovski 95mm entran en acción y volvemos a ver la alondra a gran distancia como pasó en 2016. Luego la oiríamos cantar en otro lugar. Los bisbitas alpinos aún están cerca, no han subido. Pero no hay rastro de sus colegas arbóreos nidificantes en la zona. El retraso 'nival' también los afecta.






El tramo pirenaico del maratón empieza a finalizar en la edición en la que hemos pasado más frio desde que hacemos estas cosas. Suerte que el sol acompaña.



 
La pareja más septentrional de Lleida de golondrina dáurica no falla y por la zona, entre buitres, un alimoche. Bien.  Alguna otra rapaz y vencejo real, común en las ciudades costeras, pero que este año parecía haber retardado su llegada a las localidades de cría pirenaicas por culpa posiblemente de las temperaturas. Igual que el trivialis y el roquero rojo. Durante el día veríamos bastantes ejemplares de Apus melba en paso por zonas de ambiente mediterráneo. No de los otros dos. Nos íbamos del Pirineo. La temperatura ya rondaba los 10ºC y empezábamos a desentumecernos.
 



A las estepas

El tránsito hacia la plana de Lleida comportó el intento de buitre negro y de halcón peregrino, sin suerte esta vez, pero con la adición de un par de sílvidos no seguros como la hortensis o la migrante communis, ambas cantando en aparentes territorios de cría.  La estrategia de la fórmula 1 y el hecho que una de las zonas básicas de 2016 no ofreciese igual abanico de especies, particularmente de limícolas ‘de agua dulce’, hizo que asegurásemos las especies posibles una por una a costa de sacrificar un poco de tiempo. 


Aquila chrysaetos
Piloto y copiloto alterábamos constantemente la estrategia para ‘rascar’ esos preciosos minutos que al final del día nos iban a hacer falta en el delta de l’Ebre. Yendo 45 minutos ‘sobre la par’ menos mal que especies como chorlitejo chico, aguilucho cenizo, alcaraván o avefría estaban apareciendo. Más tarde, visita obligada a uno de los pocos núcleos de cotorra argentina de Lleida (no hay otras especies ‘C’ que sí hay en Barcelona como la cotorra de Kramer, ruiseñor del Japón o estrilda) y anotación de un par de porrones comunes nidificantes.  


Era ya entrada la tarde cuando coincidimos por primera vez con otro equipo, los Mogent birders, en una torre de observación de un humedal de Lleida. Ambos equipos anotamos unas cuantas especies allí aunque el viento (que apareció con los colegas del equipo barcelonés) dificultaba la detección de un par de especies del carrizal. Y aún nos faltaba toda la retahíla de especies de secano como las collalbas negra, rubia y otras. Seguíamos mirando el reloj. No había tiempo para fotos de compañerismo. Íbamos sobre el par y había que rascar tiempo y km como se pudiese.




Dias antes en el scouting habían salido por la plana de Lleida unas Porzana. Pero ninguna apareció. Sin embargo, e in extremis, sí lo hicieron los paseriformes de carrizal habituales. Y las nocturnas que faltaban de la noche anterior. Quisimos asegurar la Bubulcus ibis en una zona donde hay muchas y donde apareció sin problemas. Pero no sabíamos que allí, escondida, había una cigüeña negra que finalmente no vimos. Tampoco había tiempo para jugar la carta de la alondra ricotí. La de Dupont no cantó de noche y no hubo tiempo para intentarla por la tarde. Luego sabríamos que sí les cantó al grupo del Mogent. Bien hecho.  Acortamos tiempo por los secanos. Creemos tener un conocimiento exhaustivo de la zona y eso permitió, como cada año, recortar aquí o allá en función de lo que haya salido, sea por previsión o por suerte. Aquí sí que ayudó que apareciese una collalba negra en un lugar imprevisto, que habrá que seguir por ver si se consolida como localidad nidificante. Esa aparición nos permitió recortar la mitad del tiempo de retraso que llevábamos y encarar el tránsito al delta de l’Ebre. Aunque deberíamos apretar allí porque, comparado con el año anterior, los resultados no eran los mismos. Frío en el Pirineo, viento en la plana de Lleida, donde la zona básica había dado malos resultados, la carta se había de jugar en el delta de l’Ebre. 





En el delta


Después de una parada para un par de especies e intento fallido de martín pescador, llegamos a l’Ampolla con viento , cielo nuboso y mala visibilidad. Eso no ayudó a detectar el vencejo pálido, que falló y al que no pudimos ir a visitar a sus zonas de cría, pero –y creemos que eso fue crítico – ahuyentó turistas y domingueros de la playa y de lugares importantes para la presencia de limícolas como la bahía del Fangar. Gran anotación ahí, incluyendo hasta 8 correlimos gordos! Faltaba la aguja colipinta (hasta 40 los días anteriores) y los dos zarapitos. Son especies que había que trabajar porque marcaban la diferencia con nuestros equipos competidores. El viento y la falta de calor facilitaban una observación sin calima. Y de lejos, el ATX de Gorka permite encontrar una Limosa lapponica. Una sola! Y el resto? Missing! Como cambian las cosas de un día para otro. Se acaba la bahía pero al final del todo, golpe otra vez de STX a 70x y … un arquata! Bien! Esperábamos encontrar el phaeopus dónde el día anterior, o sea que hacia el Montsià, el hemidelta sur, pero de pronto, vista a la derecha y... un zarapito trinador en el mismo sitio que en 2016! Increible.  



Llegados al Montsià esperábamos ver el zampullín cuellinegro que, en plumaje nupcial,  habíamos visto el dia anterior. Pues no. Fail otra vez. Pero Gorka detecta una Gallinago imprevista que vemos como aterriza en la marisma. De acompañamiento la siempre bienvenida buscarla unicolor. Uf, menos mal. Se iba haciendo tarde. Seguimos. Pagaza piquirroja, ánade friso, mosquitero silbador. Pero poca avifauna marina. Pese a la marejadilla y el viento que en principio había de acercar aves a la costa, nada destacable.
Más búsqueda de paseriformes. Colirrojo real que faltaba, tórtola ‘común’ (sic), 5 ejemplares!, bien. Ya habíamos superado las 200 y se respiraba cierta tranquilidad, visto como había ido de difícil el día. Volvía a hacer fresco pero lo habíamos sudado.  A por las especies que nos faltaban.





Últimos esfuerzos


En la última zona repartimos esfuerzos. Uno al mar, otro interior, otro a la derecha. Tres telescopios en marcha y a ir intercambiando observaciones. Canastera, avoceta, archibebe oscuro, ánade rabudo, ánade silbón se suceden. Llega otra vez el equipo Mogent. La concentración máxima y aunque se cantan especies por cada equipo, no siempre las vemos todos. La falta de luz es patente. El equipo del Mogent se retira pero los Swarovski de 95mm aún captan luz suficiente como para identificar bien. En esos últimos momentos sumamos gaviota cabecinegra, un alcatraz, un págalo parásito y canastera.  No estaba nada mal vista la locura de día que llevábamos!
Pero, habíamos acabado? No! Aún faltaba una especie factible! 

 
El chotacabras gris no había salido y le íbamos a dar una oportunidad en un ambiente algo más cálido que las zonas de Lleida donde habíamos estado.
  




La foto que nos hicimos para ilustrar el último tuit era reflejo del estado de cansancio acumulado. Pero sí, lo detectamos. Había salido el Caprimulgus y, ahora sí, podíamos retirarnos a descansar. Lo habíamos hecho otra vez. 


Cambiando el itinerario el día antes, improvisando para recortar el tiempo que íbamos sobre par. Sacrificando especies seguras pero que nos hacían gastar tiempo por disponer de más minutos al final. Y aprovechando al máximo las prestaciones del equipo  óptico Swarovski que nos dio media hora más de trabajo sobre lo que antiguamente podíamos hacer. Un equipo humano bien compaginado. Un trabajo de conjunto divertido. Una constante lucha contra nosotros mismos y sin desanimarse por los inevitables fallos que cada año se suceden. Una maratón que más que en primavera parecía desarrollarse en Invernalia, en el frio Winterfell de la serie televisiva de éxito. Sin embargo, otra oportunidad para poner de relieve la impresionante diversidad de aves que se reúnen en esta época en nuestras latitudes. Otra oportunidad para darse cuenta de la fragilidad de estas especies de aves ante las inclemencias climatológicas y de toda índole. En definitiva, una vez más, una ocasión de disfrutar del mundo de las aves y de certificar la impresionante, y a la vez frágil, diversidad que nos rodea.


Carduelis citrinella